El PODER, aquella capacidad dominio y facultad que alguien tiene para mandar o ejecutar algo, en los países democráticos el poder es entregado por la ciudadanía, como un acto democrático. Y ahí vemos a todos aquellos candidatos a algo...mostrando su mejor cara. No quiero decir con esto que no sean honestos, sino que simplemente, como en el pololeo hay que mostrar lo bonito y guardarse lo feo.
Lo importante del poder es efectivamente aquella capacidad que se tiene para ejecutar algo, pero ese algo en provecho de todos, de la ciudadanía, aquella que ha depositado su fe y esperanza en ese alguien, que dice lo va a representar, que va a preocuparse (la verdad la ciudadanía espera que se OCUPE) de sus intereses y necesidades.
Y ¿qué pasa con aquel que ejerce ese poder?, son muy pocos los que mantienen el equilibrio, los más se dedican a ser déspotas, a ejercer su autoridad como si fuesen DIOSES y dictan reglas, normas o leyes en forma vertical.
¿A caso se les olvido la ciudadanía?, ¿se les olvido que representan a aquellos que han creído en él (o ella)? Puede ser que no, pero como creen que tienen una capacidad sobrenatural, son capaces además de juzgar que esto que dictaminan es lo mejor para todos, como si los demás no pensaran, o como si fuesen tan inafortunados que es necesario actuar por ellos. Como un Padre que actúa en función de lo mejor para sus hijos.
Pero, la ciudadanía no es menor de edad y no necesita de un Padre que piense y actúe por ellos. Sino de ser escuchada, tomada en cuenta, ser respeta en sus intereses y decisiones. En simples palabras que se ejerza la DEMOCRACIA.
Y ¿qué es la democracia?. Es aquella intervención del pueblo en el Gobierno, es la ciudadanía la que ejecuta el poder a través de aquel o aquella que lo representa, le entrega a una persona la capacidad para gobernar.
Y ¿por qué los elegidos para esta tarea se olvidan de aquellos que los han designado?
Porque el Poder tiene la capacidad de enajenar a la personas, de destruir principios, de olvidarse de la capacidad democrática. Es como una venda en los ojos que hace que la persona que tiene el poder no vea más allá de sus propias ideas y de su propia realidad.
El poder tiene la capacidad de hacer que nos olvidemos de la esencia de nosotros mismos, de hacernos olvidar de lo importante que es la humildad en nuestro quehacer
El poder tiene la capacidad de hacernos creer que somos seres supremos. Y cuando llegamos ahí, la verdad, estamos muy lejos del verdadero sentido que tiene el ejercicio del poder democrático.
Por último se los dejo para vuestra reflexión.
lunes, 26 de noviembre de 2007
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